La niña Angélica de siete años ha vivido desde pequeña en acogida en el campo, y es tachada de agorera por poseer poderes extraordinarios otorgados por su ángel guardián. Tras regresar a la familia Whitmore, hace frente a cada crisis familiar gracias a sus capacidades: sueños premonitorios, curación de enfermedades y disipación de maldiciones. Cura al hermano mayor envenenado, descubre las maquinaciones de su tío Víctor, rescata al segundo hermano de un peligro inminente y finalmente rescata a sus padres, quienes llevaban años cautivos. Se convierte así en la verdadera bendición y guardiana de la familia.